No. 2: Desafío que plantea el alza de los precios de los alimentos y la inseguridad alimentaria: ¿Cuál es su incidencia sobre los derechos humanos?

Artículo basado en información dada por Barbara Ekwall, Coordinadora, y Margret Vidar, Unidad del Derecho a la Alimentación , Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. (FAO).

Se agradecen las contribuciones de:
Oliver De Schutter, Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación; Daniel Seymour, Unidad de Género y de Derechos, UNICEF; Asako Hattori, OHCHR; Sally-Ann Way, Centro para los Derechos Económicos y Sociales (CESR); y Claire Mahon, Grupo de investigación sobre el derecho a la alimentación, Instituto de estudios de posgrado sobre asuntos internacionales y de desarrollo.

“El mundo puede producir suficiente comida para alimentar dos veces a toda la población mundial. En un mundo donde abundan los alimentos, el hambre no es inevitable. Es una violación de los derechos humanos”.

— Jean Ziegler, Ex Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación

…fortalecer a la gente par que puedan procurarse alimentos para sí mismos y para sus familias de modo sostenible es esencial para lograr un enfoque de la crisis alimentaria basado en los derechos humanos.”

—  Louise Arbour, ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos

Antecedentes

El aumento dramático de los precios mundiales de los alimentos ha puesto, en los últimos meses, los asuntos relacionados con el hambre y la seguridad alimentaria en los primeros lugares de la agenda internacional. Según se ha estimado, más de 100 millones de personas se encuentran actualmente en grave riesgo de no tener suficiente comida para alimentarse, además de los más de 860 millones de personas que ya sufren de una inseguridad alimentaria crónica, y la FAO ha advertido que los precios crecientes van a generar crisis alimentarias en 36 países. Este aumento desmesurado del precio de los alimentos ya ha generado disturbios en una serie de países de África y de Asia, donde las personas expresaron su frustración por las dificultades cada vez mayores que tienen para alimentar a sus familias.

El 22 de mayo, el Consejo de Derechos Humanos celebró una sesión especial sobre la situación del aumento de los precios de los alimentos, donde se destacó la necesidad de poner la protección de los derechos humanos en el centro de los análisis y de las respuestas a este problema.

Perguntas


1-
El Consejo de Derechos Humanos celebró recientemente una sesión especial sobre la crisis alimentaria mundial. El evento fue tildado de único. ¿Por qué?

La 7ª Sesión Especial del Consejo de Derechos Humanos sobre ‘’El impacto negativo sobre el goce del derecho a la alimentación y el empeoramiento de la crisis alimentaria mundial, causada, entre otras cosas, por los altísimos precios de los alimentos’’ fue única por las razones siguientes:

  • Fue la primera sesión especial de la entidad internacional más importante en materia de derechos humanos sobre un derecho económico y social, lo que envió un mensaje contundente a la comunidad internacional sobre el valor idéntico de todos los derechos de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
  • Fue la primera sesión sobre un asunto temático, por comparación a un país o región, lo que envió un mensaje claro en el sentido de que los derechos humanos son el deber principal de los Estados pero también imponen obligaciones sobre la comunidad internacional;
  • Aún más importante es el hecho de que la crisis alimentaria mundial no fue tratada como un desastre natural sino como una amenaza al derecho de millones de individuos a una alimentación adecuada. Este asunto, cuando se considera una violación al derecho a la alimentación, por oposición a un asunto de política macroeconómica humanitaria, impone sobre todos los Estados – individual y colectivamente – una obligación de pasar a la acción. En su resolución, el Consejo de Derechos Humanos:
    • Expresa su profunda preocupación por el empeoramiento de la crisis alimentaria mundial, que menoscaba el cumplimiento del derecho a la alimentación para todos; y
    • Hace un llamamiento a los Estados, individualmente y a través de la cooperación y asistencia internacional, de instituciones multilaterales relevantes y de otros actores pertinentes, a tomar todas las medidas necesarias para que el cumplimiento del derecho a la alimentación sea un objetivo esencial de derechos humanos, y a tomar en consideración una revisión de cualquier política o medida que pudiese tener un impacto negativo sobre el cumplimiento del derecho a la alimentación, especialmente el derecho que tienen todos de no pasar hambre, antes de adoptar dicha política o medida.

El Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación detalló las implicaciones del derecho a la alimentación en su alocución en la Sesión Especial. Se puede consultar el texto íntegro de su discurso pulsando aquí.

2- ¿Qué revela un enfoque de derechos humanos sobre el impacto diferente que tiene el aumento de los alimentos sobre los grupos marginados y vulnerables?

El enfoque basado en los derechos humanos puede indicarnos las causas subyacentes de la falta de acceso a una alimentación adecuada, así como las repercusiones concretas de la situación actual sobre grupos específicos, especialmente los que ya se encuentran marginados o en situaciones de vulnerabilidad. Estos grupos incluyen por lo general, a todas las personas que ya tienen inseguridad alimentaria y que no pueden comprar alimentos a los precios cada vez más altos, incluyendo a los pobres, a las mujeres, a los niños, a las minorías y a las personas con discapacidades.

Los grupos marginados, incluyendo a los pobres, pueden gastar hasta el 80% de sus ingresos para comprar alimentos; los altísimos precios de los alimentos pueden forzar a las personas a dejar de lado las necesidades o servicios básicos para poder cubrir el costo más alto de los alimentos. Por lo tanto, otros derechos fundamentales corren riesgo, como el derecho al agua, a la vivienda, a la salud o a la educación. Para los niños y para las mujeres en particular, existe también el problema de la sustitución de alimentos. El altísimo costo de los alimentos significa que el pescado, la carne o los lácteos tienen que ser sustituidos por alimentos más baratos, resultando en deficiencias nutricionales que pueden causar complicaciones en los embarazos, producir nacimientos de bebés con poco peso, y suscitar problemas de desarrollo en los niños.

En este contexto, un enfoque basado en los derechos humanos nos obliga a:

  • Identificar a los grupos más marginados y vulnerables que no gozan del derecho a la alimentación;
  • Analizar las causas subyacentes de la vulnerabilidad que impiden acceder a los alimentos, tales como la exclusión de la formulación de las políticas, el acceso a la tierra, propiedad o herencia, recursos productivos y económicos, empleo, redes de seguridad crediticia o social;
  • Crear entornos propicios que ayuden a los individuos a alimentarse a sí mismos y a sus familias, por oposición al modelo benevolente de ayuda alimentaria que es una perspectiva a corto plazo.

3- ¿En qué contribuye la perspectiva de derechos humanos al análisis y a la respuesta a las causas subyacentes del hambre y de la inseguridad alimentaria? ¿Cómo puede incluirse esa perspectiva en la respuesta de las Naciones Unidas?

En lo que respecta a la situación de los precios de los alimentos, una perspectiva de derechos humanos enmarca la situación de modo de que podarnos hacer una evaluación de lo que está pasando y a quién le está pasando; un análisis de porqué está pasando; un repaso de quién tiene qué obligaciones; y directrices para los procesos que hay que seguir para crear planes y programas. Una perspectiva de derechos humanos también tiene implicaciones sobre los modos en que hacemos el seguimiento y la evaluación de lo que hacemos, tanto para nuestra propia rendición de cuentas como para inspirar planes y programas futuros. El análisis siguiente describe cómo puede la ONU incorporar un enfoque basado en los derechos humanos en su respuesta a los precios crecientes de los alimentos:

  • EVALUACIÓN

En primera instancia, nuestra evaluación de la situación tiene que permitir un análisis de los derechos humanos. Necesitamos información detallada por edad, sexo, grupo étnico y otros factores importantes que puedan mostrar patrones de discriminación y de exclusión en cuanto al goce del derecho a la alimentación. Esto requiere de una evaluación que llegue a la economía familiar, identificando el número y la distribución de las familias que son vulnerables y que padecen de inseguridad alimentaria, así como las maneras en que la comida es repartida en la familia, tomando en consideración, por ejemplo, la distribución diferente entre mujeres y hombres, niños y niñas. Las evaluaciones tienen que tomar también en consideración los mecanismos o estructuras existentes que influencian el modo como las personas, las familias y las comunidades responden al cambio de los precios de los alimentos. Esas estructuras – ya sean sociales (p.ej. un sistema de castas), políticas o administrativas (p. ej. un sistema de seguridad social subnacional), o legal (p.ej. leyes que limitan el precio de ciertos alimentos básicos) – pueden tanto ayudar como impedir el goce del derecho a la alimentación. Finalmente, el Comentario General 12 (1999) del Comité Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales es un patrón útil para evaluar el goce del derecho a la alimentación en un contexto determinado.  Esto quiere decir que, como mínimo, todos tienen que tener un acceso físico y económico a los alimentos adecuados para colmar sus necesidades nutricionales.

  • ANÁLISIS

En segunda instancia, nuestro análisis tiene que adoptar una perspectiva de derechos humanos, que incluya el examen de:

  • Las causas estructurales y la dinámica subyacente que impulsan la crisis actual y el modo en que afecta a las diferentes personas y grupos de maneras diversas. Esto requiere ir más allá del entendimiento de las determinantes inmediatas del hambre para llegar a entender las determinantes más profundas políticas, económicas y socioculturales, así como las relaciones de poder que dictan los modos en que el aumento del precio de los alimentos afecta a las diferentes personas de maneras diferentes. Esto incluye un análisis de las políticas nacionales e internacionales y campañas de los gobiernos o de otros actores que contribuyen o empeoran o incluso no ayudan a mejorar el impacto de la crisis. En los casos en que hay políticas y campañas que empeoran o contribuyen a la crisis, hay que abogar por el cambio de esas políticas y campañas. De manera especial, en el ámbito nacional, es importante hacer un ‘análisis de la disparidad de las capacidades’ del tipo descrito en el Conjunto de aprendizaje común de la ONU sobre un enfoque basado en los derechos humanos desarrollado por la iniciativa Acción Interorganizacional 2 que identifica los “detentores de la obligación” que tienen la responsabilidad y el poder de apoyar el cumplimiento del derecho a la alimentación y de comprender las “disparidades de las capacidades” (disparidades de habilidades, autoridad, recursos, etc.).
  • La relación entre el impedimento al goce del derecho a la alimentación (como consecuencia del aumento de los precios de los alimentos) y de otros derechos esenciales: Esto incluye tanto los derechos que pueden facilitar el goce del derecho a la alimentación (p.ej. los servicios de salud gratuitos como respuesta al derecho a la salud pueden mejorar la capacidad de las familias, tanto física como económicamente, de alimentarse), como aquéllos cuyo goce se puede ver impedido por los precios crecientes de los alimentos (p.ej. el derecho a la educación puede verse afectado por las familias que sacan a los niños de la escuela para que pueden trabajar y ayudar en la economía familiar, o el derecho a la salud puede verse afectado por cambios importantes en el contenido nutricional de la dieta). Un examen de las posibles relaciones, como la relación entre el derecho a la comida y el derecho al agua, a los servicios de salud, al trabajo y a la vivienda, permite la creación de una respuesta más integrada y sostenible.
  • La articulación de las responsabilidades de una serie de actores (detentores de la obligación) en relación al derecho a la alimentación; los compromisos jurídicos internacionales de los Estados después de ratificar los tratados internacionales y regionales de derechos humanos son un punto de partida para este elemento del análisis. El Comentario General 12 (1999) del Comité Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU establece los deberes bajo el derecho a la alimentación, incluyendo las obligaciones de respetar, proteger y observar el derecho a la alimentación. Estos deberes son principalmente la responsabilidad de los gobiernos nacionales y requiere que esos gobiernos tomen medidas positivas para mejorar la situación del hambre de sus ciudadanos, y que al mismo tiempo eviten adoptar políticas y campañas que puedan empeorar el hambre. Hay también otros actores potenciales de importancia, incluyendo a las familias, las comunidades, el sector privado y otros gobiernos que tienen funciones y responsabilidades a la hora de observar el derecho a la alimentación. Dado que algunas de las causas de la actual crisis alimentaria están fuera del control de algunos de los países afectados (p.ej. las políticas para aumentar la producción de biocarburantes o la especulación en los mercados de productos agrícolas), se puede pensar que puede ser la responsabilidad de la ONU y del ámbito internacional plantear asuntos tales como la producción de biocarburantes o la especulación en los mercados de productos agrícolas, dentro de un marco de derechos humanos.
  • PLANIFICACIÓN Y PROGRAMACIÓN

En tercer lugar, nuestros planes y programas tienen que ser creados desde una perspectiva de derechos humanos, tienen que incorporar los principios de derechos humanos de participación, de no discriminación, de transparencia y de rendición de cuentes, al tiempo que reconocen la responsabilidad de respetar, proteger y cumplir con el derecho a la alimentación.  Las políticas y los programas tienen que incluir una asistencia inmediata, aunque no debe de estar limitada a una ayuda a corto plazo ya que deben atender las causas estructurales y las políticas nacionales e internacionales que contribuyen a exacerbar la crisis. Hay que tratar de abogar por que esas políticas y programas subyacentes de la crisis cambien.  Además tienen que apoyar, alentar y fortalecer la capacidad de los detentores de la obligación de responder a su deber, y de fortalecer al mismo tiempo la capacidad de los detentores de los derechos de exigir el derecho a la alimentación (consultar el conjunto de aprendizaje común de la ONU sobre cómo hacer un ‘análisis de la disparidad de las capacidades’). Esto incluye la promoción y el apoyo a la creación de sistemas que ayuden a garantizar el derecho a la alimentación, tales como redes de seguridad social, provisión de bienes productivos, créditos y tecnología. También incluirá un examen del sistema jurídico en el sentido más amplio, asegurando que deje en claro los derechos de todos dentro de la jurisdicción del Estado, sin discriminaciones, y que se ajuste a las responsabilidades de los Estados de acuerdo a los tratados de los que son parte. Hay que identificar claramente las estructuras que tienen y deben existir para que los que toman las decisiones sean responsables de dar seguridad alimentaria y de cumplir con el derecho de alimentos para todos. Esto incluye a las cortes, los ombudsman y las comisiones de derechos humanos. Tenemos que apoyar el acceso a la toma de decisiones a los que se ven afectados, incluyendo en lo que respecta a la formulación de nuestra propia respuesta.

  • SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN

Finalmente, tenemos que estar listos para dar seguimiento y evaluar nuestra contribución a la respuesta mundial desde una perspectiva de derechos humanos. ¿Cuál fue nuestro desempeño en la promoción del derecho a la alimentación para todos? ¿Alentamos una respuesta que llegara hasta los más vulnerables? ¿Apoyamos el fortalecimiento de sistemas durables y sostenibles que fortalezcan la garantía del derecho a la alimentación para todos? Con el fin de facilitar el seguimiento y la evaluación, nuestros planes de SyE tienen que incluir medidas e indicadores identificados desde el comienzo de nuestra respuesta que puedan ser seguidos al poner en práctica nuestra contribución. Al mismo tiempo, el seguimiento y la evaluación tienen que incluir diferentes tipos de mecanismos de rendición de cuentas relevantes desde una perspectiva basada en los derechos, incluyendo mecanismos de fortalecimiento de los beneficiarios para quejarse y buscar una corrección si los objetivos de los programas no son alcanzados, o son discriminatorios o inaccesibles para los beneficiarios.

Una fuente de utilidad para los expertos de la ONU son las directrices voluntarias de la FAO para apoyar la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada dentro del contexto de la seguridad alimentaria nacional. Estas directrices son un conjunto coherente de recomendaciones de políticas y de pasos prácticos para los gobiernos, la sociedad civil y otros socios, y pueden ser usadas por las agencias de la ONU como marco para una política nacional integrada de seguridad alimentaria. Las directrices se encuentran en el sitio Web de derecho a la alimentación de la FAO, junto con el  Derecho al sistema de información y conocimientos sobre los alimentos, que brinda una guía, métodos e instrumentos para ayudar a la implementación del Derecho a la Alimentación en el ámbito de los países. También se puede consultar los casos de países que se encuentran en el capítulo sobre recursos más abajo, donde hay ejemplos de cómo está respondiendo la ONU en los países.

Por último, el Relator Especial sobre el derecho a la alimentación presentará sus recomendaciones sobre cómo los Estados y los demás involucrados pueden asegurar que el derecho humano a una alimentación adecuada tenga un papel importante en las respuestas a la situación actual, en el curso de la próxima 9ª Sesión del Consejo de los Derechos Humanos, que tendrá lugar a principios de septiembre.